Seria extenso y complejo hablar de este fenómeno. Pero lo reduciré a una experiencia personal. De niño crecí observando a los adultos a menospreciar lo «chicha»: la música, los ambulantes y por supuesto los afiches. Pero ha sido interesante crecer viendo como esta estética de fondo negro y letras chillantes ha dado forma a nuestra identidad mestiza y desde hace un par de décadas es parte de publicidades, libros y también galerias de arte.

Hoy comparto el trabajo de Nación Chicha quienes siguen impulsando y explorando esta estética tan nuestra.

 

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